Una gélida brisa le recorrió el rostro. Las hojas ámbar y marrón caían de los árboles.
Con movimientos torpes sacó un cigarrillo y lo puso en su boca, después lo encendió.
—¿Mi brazo? —inhaló una profunda calada—. Esto fue lo que quedó. —Giró la cabeza hacia un lado y vio la manga que colgaba de su hombro, luego exhaló el humo despacio.
—Al menos me fue mejor que a ti. —Bajó la mirada hacia la lápida que yacía en el suelo frente a él.
Andrés Méndez
1963 - 2005
* * *
Hikuri acercó su mano a la urna. Dudó un instante.
Pudo oírlo.
El latido era incesante.
La urna se agitaba levemente.
Sintió un relámpago que le recorrió el brazo. Apretó la mandíbula.
La tomó y la hundió en la tierra.
Retumbó contra la urna.
El sudor se deslizó por su barbilla.
Sujetó la pesada pala.
Virtió la fría tierra en el agujero. Al terminar arrojó la pala.
Inhaló profundo.
Llevó la mano a la herida.
Un escalofrío le recorrió el cuerpo.
El recuerdo de aquel día lo golpeó.
—No vuelvas a despertar...

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