Ir al contenido principal

Cachiripa.

Con fuerza sobrehumana arroj贸 a Hikuri hasta la pared posterior del recinto. 

El periodista cay贸 junto a la mesa. Sus piernas no respondieron.

La criatura avanz贸 hacia el Irritila, arrastrando el peso de su cuerpo.

Andr茅s apret贸 los pu帽os. Inhal贸 hondo y se incorpor贸.

Empu帽贸 la daga y la arranc贸 de la bestia, abri茅ndole la carne. 

Solt贸 un rugido 谩spero y gir贸 bruscamente. 

El arma sali贸 despedida del costado de la criatura. Andr茅s retrocedi贸 y corri贸 dando la  rgas zancadas. 

Se abalanz贸 sobre 茅l de un salto y lo tir贸 al suelo sin esfuerzo.

Abri贸 las fauces con violencia. 

Las dej贸 caer. 

Las cadenas lo frenaron... tarde.

El dolor le arranc贸 el aire. Los colmillos se hundieron en su hombro.  

Un grito le rasg贸 la garganta. 

Hikuri despert贸 y corri贸 hasta colocarse detr谩s de la criatura. 

Salt贸 sobre ella, pero gir贸 la cabeza y lanz贸 una mordida. 

Andr茅s sujet贸 las cadenas de su cuello, tensando los brazos. 

El Irritila aprovech贸 para hundir su mano en la herida. 

Pudo sentirlo: caliente y h煤medo. 

Latiendo. 

Demasiado fuerte. 

Como si no quisiera detenerse. 

Lo apret贸. No iba a soltarlo.

La criatura se alz贸 s煤bitamente...

y cay贸 de espaldas. 

Hikuri qued贸 a su costado. 

...A煤n ten铆a la mano dentro de su cuerpo. 

Un latigazo le recorri贸 el brazo.

Los colmillos segu铆an hundidos. 

Contuvo el grito y no solt贸.

Andr茅s, tambaleando, recogi贸 el cuchillo. La vista se le nublaba. Aun as铆, acort贸 la distancia y lo hundi贸 en uno de sus ojos. 

Solt贸 por un momento a Hikuri y arremeti贸 contra Andr茅s. 

Sali贸 despedido hasta la estalagmita. Algo cruji贸 al impactar. Seco. 

Hikuri sujet贸 su brazo con la otra mano y tir贸. 

Cachiripa se retorci贸. No cay贸.

Andr茅s se irgui贸 a duras penas. Su respiraci贸n era entrecortada. La sangre de su hombro chorreaba.

Tir贸 de las cadenas. No ced铆an.

Emiti贸 un rugido que rebot贸 en la sala.  

Hikuri cay贸 al suelo con un golpe seco. El aire le sali贸 bruscamente. 

El ruido se cort贸 en seco.

Nadie se movi贸.

Cachiripa cay贸. 

Un humo negro, denso, brot贸 de la herida, tan espeso que lo ocult贸 todo.

Lo cubri贸 por completo antes de desvanecerse.

Pero el coraz贸n... segu铆a latiendo. 

Hikuri se apresur贸 a llevarlo hasta su bolsa. Lo arroj贸 dentro de una urna color hueso.

Recit贸 unas palabras en un lenguaje ininteligible.

La tap贸. 

El latido sigui贸.

No se detuvo.



Comentarios

Entradas m谩s populares de este blog

La noche de Joaqu铆n.

Era una noche tranquila, Joaqu铆n paseaba por la avenida principal del fraccionamiento en donde viv铆a. La brisa nocturna le enfriaba el rostro. Ten铆a problemas para dormir, el trabajo de guardia y los turnos rotativos no le permit铆an un horario de sue帽o regular. Su cama se tornaba todo menos c贸moda. Los paseos nocturnos le ayudaban a conciliar el sue帽o. Las casas de alrededor eran muy parecidas: compuestas por dos vol煤menes, una puerta principal, dos ventanas y un pasillo de servicio.  A mitad de recorrido, al entrar a la plaza del fraccionamiento, alcanz贸 a ver junto a la ostentosa fuente una figura negruzca. Su oscuridad devoraba la poca luz de las farolas.  Entrecerr贸 los ojos para captar lo que ten铆a enfrente.  La curiosidad lo venci贸. Decidi贸 acercarse. Algo en su forma no encajaba. La extra帽a figura comenz贸 a convulsionar. La piel del hombre se eriz贸. A pesar de la poca iluminaci贸n, alcanz贸 a distinguir una silueta redonda.  De ella goteaba un l铆quido viscoso....

El descubrimiento de Luc铆a.

Era una c谩lida ma帽ana, Luc铆a se dispon铆a a beber su habitual taza de caf茅 antes de tomar su auto y dirigirse a la escuela donde trabajaba.    Una vez que hab铆a bebido su caf茅, tom贸 las llaves de su auto. Un Beetle blanco que hab铆a comprado apenas hace unos meses.  Luc铆a sol铆a ir con prisa a su trabajo ya que su cargo como directora se lo exig铆a por lo que rara vez se daba el lujo de distraerse. Pero el d铆a de hoy no se encontraba tan apurada, ya que estaba intentando tomarse las cosas con calma, por recomendaci贸n de su terapeuta. Cuando estaba por entrar a su coche, insert贸 las llaves en la cerradura. Tom贸 un respiro y alz贸 la mirada para observar el paisaje. Sin embargo el d铆a de hoy hab铆a sido ensuciado. El paisaje usual estaba compuesto por un reconfortante verde de los 谩rboles frondosos, as铆 como el mon贸tono gris de la fuente. Vio a la distancia algo inusual. Algo que no encajaba con su rutina.  Su piel se eriz贸 de golpe.  Por un lado pudo ver un azul oscuro...

Una c谩lida bienvenida.

Abr铆 los ojos, un intenso dolor atraves贸 mi cabeza, arrastr茅 la mano desde la frente hasta la nuca.  Me incorpor茅, apoyando las manos sobre el piso, se hundieron; el suelo estaba h煤medo y rugoso.  Estaba rodeado por columnas verdes, se estrechaban en lo m谩s alto.  Me acerqu茅 para tocarlas, mis manos resbalaron sobre ellas. Un l铆quido viscoso las cubr铆a. Un golpeteo seco interrumpi贸 mis pensamientos. La vibraci贸n subi贸 por mis pies. El golpeteo ces贸. Gir茅 buscando su origen.  Las columnas se tambalearon, chocaban entre s铆. Emergi贸 un brillo rojizo, despu茅s, dos formas curvas empujaban las columnas a su paso. Di un paso hacia atr谩s y tropec茅 con una roca.  Surgieron frente a m铆, demasiado cerca. Me incorpor茅 tambaleando y ech茅 a correr. La tierra se estaba tragando mis piernas.  Entre las rocas se abr铆a una grieta oscura, apenas del ancho de mi cuerpo. Me lanc茅 hacia ella y me arrastr茅 hasta su interior.  Me ocult茅 en lo m谩s profundo de la cueva, con las...